Hay personas que inundan el espacio con su presencia.
Serena, plena y tranquila, Teresa J. Cuevas es delicadeza en cada uno de sus trazos. Nos inspira, nos nutre con su pensamiento y nos enseña cómo la materia se escucha al mismo ritmo que el alma habla.
Exponernos a su creación, detenidos, inmóviles frente a una de las majestuosas piezas que descansan en su taller, es tener la valentía de mirar dentro, muy dentro de nuestro ser.
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