“Toda vez que nos relacionamos con un material, construimos un espacio físico de interacción recíproca que modifica el mundo que nos circunda y abre, a su vez, la posibilidad de modificarnos.”
Laura Tripaldi
"Materia"
Es la sustancia primaria con la que están hechas las cosas. La palabra, proviene del latín materia, derivado a su vez de mater, que tiene el significado de “madre”.
Si nos fijamos en el origen griego, el término hyle (ὕλη, madera en general y madera para la construcción), es aquella parte de la realidad que, junto con la forma, constituye el todo de una sustancia individual.
Cuando se apela a la etimología de las palabras, suelen encontrarse diferentes caminos que muestran el trazo constitutivo de los términos que día a día empleamos de manera superficial. En nuestra búsqueda para escribir esta reflexión, nos hemos quedado con las ideas anteriormente citadas porque para nosotros, la materia es, sin duda, esa sustancia primaria de la que se componen las cosas. Ese diminuto elemento que construye, que edifica, que compone los objetos y los espacios que dan sentido a nuestras vidas cotidianas. La materia, para nosotros, es madre porque engendra el devenir de todo lo que hacemos.
Los materiales que utilizamos no son objetos pasivos, están determinando nuestra vida socio-cultural a la vez que, determinan nuestra relación con el mundo y nos configuran. Se nos ha olvidado ( como tantas otras cosas) que realmente nos dan sentido. Deberíamos tener siempre presente que los materiales que utilizamos dicen mucho de nuestra cultura, de nuestra perspectiva. Los materiales que elegimos, nos construyen y hacen que seamos como somos.

Hoy queremos hablar de la materia, porque la lana (pilar clave de este proyecto y de nuestro hacer diario) es la materia prima que da sentido a nuestro ser. Entendemos esta sustancia con la profundidad que debe entenderse el término, es decir, con todas las relaciones estructurales y sinergías que derivan de su existencia. La lana, aunque dócil, sencilla y delicada, es por excelencia, un material complejo; complejo, por los sistemas relacionales de los que deriva, que son a su vez, una de sus fortalezas básicas. Todo el trabajo que hacemos de divulgación y puesta en valor de esta materia prima, reside en la dificultad que tienen los materiales complejos de ser percibidos y comprendidos en su totalidad. Su estructura puede contener una determinada cantidad de información que no llega al exterior, sino que está “escrita”en las relaciones entre los elementos microscópicos que la componen. En nuestro día a día, únicamente tratamos con la última capa que forma un objeto. Todo el ecosistema de relaciones, acciones y procesos que originan el material, quedan diluidos en la descentralización de los agentes que interfieren en su transformación. Wool4life, entre otras cosas, nace para eso: para hacer visible lo invisible que compone la cultura material textil, a través de los gestos de quienes la trabajan.

Hay una idea de Laura Tripaldi que nos gusta especialmente cuando pensamos en la materia y es la siguiente:
“Es evidente que, la fuerza de nuestros mejores materiales reside en su naturaleza cooperativa y relacional, que se expresa en una estructura amplia y descentralizada y que le confiere al material propiedades que sus partes individualizadas no poseen. El resultado se transforma en objetos adaptables y resistentes, dado que su integridad proviene de la sinergía de todos los elementos que la componen.”
Naturaleza cooperativa y relacional.
Eso es la materia.
Eso el material.
Eso es la lana.
Ganaderos, pastores, esquiladores, hiladores, tejedores y la comunidad de usuarios que gozan y disfrutan de la belleza de la materia lanar, son también la esencia de la que están hechos nuestros productos. El textil, en comparación con otras tecnologías, siempre ha sido una tecnología flexible y blanda. Una tecnología esencial que no deja huella por su carácter común, pero que impacta.
De forma general, en toda nuestra comunicación hacemos hincapié en el discurso que versa sobre la materia más que en el que versa sobre la forma. De la misma forma que Gaston Bachelard, creemos que las imágenes que surgen de la materia proyectan experiencias, recuerdos, sentimientos más profundos que los que proyecta la forma. Por eso, la materialidad está siendo nuestra apuesta actual (y la de muchos otros) dado que la modernidad se interesó en fomentar una forma continuamente cambiante, más que una materia eterna. Juhanni Pallasma, es sin duda uno de los arquitectos más sensibles de nuestro tiempo. Él, en su obra Esencias, también determina que este desplazamiento de mirada de lo externo a lo interno, tiene un carácter de interioridad e intimidad definitorios para la sociedad actual. La materialidad táctil que defiende el sentido de la tradición tiene el poder de evocar experiencias beneficiosas que se sincronizan con el ritmo natural, haciéndonos habitar una continuidad temporal; no solo habitamos el espacio, nos dirá este gran pensador, si no que también, habitamos la continuidad de la cultura y la memoria.

En un momento en que debemos repensar nuestra relación con los materiales, por su impacto ecológico y social, volver a reconectar con materias nobles que nos cuidan y nos sostienen a nivel sistémico es fundamental. El carácter material y la experiencia táctil, refuerzan una conciencia profunda sobre el aspecto temporal y es por eso, creemos fundamental reivindicar ese vínculo.
Es nuestra apuesta.
Defender las materias que cooperan con el territorio; con su flora, su fauna y sus gentes.
La lana es una materia que habla de eficiencia, de circularidad y bienestar. Abriga y protege siempre en armonía con la naturaleza que la ve nacer.
Todo nuevo objeto con el que tenemos interacción está hecho de materia. Nos habla, y nos describe su procedencia. Su esencia. En esta nueva época de reinvención material existen dos caminos principales: el de crear nuevas posibilidades matéricas, o el de reinventar las que ya teníamos a nuestro alcance pero que el devenir social invisibiliza.
Nuestra postura es clara: propiciar una nueva mirada de lo que ya conocíamos y hacer que nuestro saber encarnado en nuestros cuerpos, llegue a ti en forma de lana.
Gracias por vivir la materia que nuestras manos transforman.
La familia Wool4life