“Sólo podremos lograr una vida material más humana si comprendemos mejor la producción de las cosas”
Richard Sennett
Mientras lamentamos que nuestro presente no sea lo que fue nuestro pasado y nos desconsuela lo que pueda ser el futuro, nuestras innumerables e inescrutables costumbres esperan que le demos un significado. Por la belleza que han llegado a adquirir, quiero juntar esas costumbres y preservarlas […].
Escribiré lo que sea necesario para describirlas lo mejor posible e iré donde pueda encontrarlas. Son los emblemas de nuestro tiempo […]. Solo quiero conservarlos porque lo ceremonioso, lo singular y lo común, acabará siendo legendario”.
Diane Arbus
“Hay un campo en el que un labriego, la mano en la mancera, va abriendo un surco con arado romano; y hay otro labriego que al cabo de diez siglos abre el mismo surco con el mismo arado; hay en la calle silenciosa del pueblo, en porche o patio de casa, un tejedor, que con el pie en la prendiera anda el telar; y hoy al cabo de los siglos, hace que del mismo modo vaya la lanzadera de un lado a otro”.
Azorín
En Wool4life tenemos muchas preguntas profesionales, pero sobre todo, cuestionamientos personales sobre la manera en la que debemos preservar e involucrarnos con las prácticas artesanales dentro de la esfera y el dominio textil. Reflexiones sobre la generación de métodos de formación que preserven el conocimiento artesanal, pero sobre todo, la forma en la que debemos seguir haciendo, explicando y compartiendo su ritualidad productiva.
La aceleración de nuestro mundo y la consiguiente velocidad a la que experimentamos nuestra realidad, están provocadas por la salida de un tiempo y un espacio determinado. Jamás se ha vivido en un mundo tan acelerado, donde el tiempo y el espacio, el nosotros y el otro, la naturaleza y la cultura han dejado de ser vínculos coherentes para convertirse en paradojas y riesgos de incertidumbres (Santamarina, 2005). Siguiendo a M. Webber que también resumía los riesgos de esa liberación del tiempo y el espacio, la condición humana estaba en vías de definirse únicamente a partir de puras relaciones inmateriales, por la constitución de comunidades liberadas de todo arraigamiento. Estas conjeturas se han desarrollado plenamente en el ciberespacio, lugar del que Mark Slouka muestra el poder desrealizante y la manera en que se niega la dimensión corporal de la condición humana, y el papel del cuerpo en la constitución social (Choay, 2007).

Nos encontramos en un momento de desarraigo: desarraigo del tiempo, de la materia, del tejido social y desde luego de aquello, heredado de nuestros ancestros, que nos constituyó como lo que somos hoy. Estar instalados en la instantaneidad nos libera de la influencia local y de la continuidad del tiempo; ese tiempo orgánico de la espera, del cuestionamiento, de la memoria; el ir y el venir que permiten generar un espacio para la construcción individual y colectiva (Choay, 2007) ; que permite el desarrollo y legitimación de identidades comunes.
El continuo incremento de desarraigo nos impide tener respeto de nuestro contexto cultural, social y medioambiental y nos lleva a generar dinámicas que son nocivas para cualquier entorno en el que nos encontremos. Siguiendo las palabras de Simone Weil, toda sociedad que trata de subordinar los vínculos entre seres humanos paralelamente al acto de comprar y vender, es una sociedad absolutamente desarraigada que por tanto, no se desarrollará en la obligación más fundamental y básica: el respeto. Los seres humanos poseen un destino universal y por tanto una obligación: respetarse y dado que las colectividades humanas hunden sus raíces en el pasado, penetrando en el futuro, mientras son alimento para las almas de los vivos y las de aquellos que aun están por nacer, la conservación de los tesoros espirituales de nuestros ancestros es clave y se establece como único canal de comunicación con aquellos que nos precedieron y nos guían siempre y cuando, queramos escuchar ( Weil, 2014).

Por tanto, ritual y artesanía, en tanto que un tipo de patrimonio cultural, son ejes claves que proporcionan la capacidad de volver a echar raíces en un terreno que en un pasado fue fértil. Echar raíces, como bien expone Weil, quizá sea la necesidad más importante ignorada del alma humana. Un ser humano tiene raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos de futuro. El ritual de la artesanía textil, constituye en este contexto una fuente originaria de sustrato para generar las múltiples raíces que actualmente necesitamos para desarrollarnos de una manera coherente en cualquier plano que vaya más allá del ámbito productivo; sea espiritual, moral, intelectual o crítico.
En la noción de patrimonio cultural está inserta la idea de la amenaza de destrucción, de desaparición o de deterioro explica Honorio M. Velasco. En el caso de aquello que es patrimonio inmaterial muchas veces todavía se torna más real está afirmación por la dificultad de percepción física de muchas tradiciones y costumbres que no resisten la locura materialista de la sociedad contemporánea, unido además, a la defunción de las personas que poseen la inmaterialidad del conocimiento y la tradición. Sin embargo, en Wool4life, nos proponemos el reto de desvelar, de sacar a la luz el espíritu de la materia que nos rodea, como diría cualquier seguidor de Confucio, defensor de la idea del orden natural de las cosas y su consiguiente capacidad de ser desveladas a través del arte de sacar partido de los estratos de materia bruta que componen la forma original; aquella que persistía y de la que nadie tenía noción antes de mostrarla, pese a que siempre estuvo ahí (Anne, 2002) .

Descubrir lo que subyace en nuestro patrimonio inmaterial, volviendo a entender el orden ritual y mitológico de nuestras tradiciones, puede decirnos mucho de lo que somos: “el cuidado pide repetición” (Esquirol, 2002), “por eso es aconsejable seguir a sabios que como Sócrates, saben repetir frente a sofistas que únicamente buscan deslumbrar con sus innovaciones. Quien repite se transforma y se convierte en testimonio para los demás (Esquirol,2002).” Vincularse con nuestra tradición no es retroceso, es reencuentro con la humanidad intrínseca a nuestra cultura.
Suscitar a través de la emoción un recuerdo vivo con el objetivo de que cualquier comunidad pueda recordar la naturaleza y el origen de su presente. No se nos ocurre mejor forma de expresar lo que significa la artesanía textil y su ritualidad en este proyecto.
La familia Wool4life
Bibliografia:
Santamarina, B. (2005). La memoria construida: Patrimonio cultural y modernidad. Tirant lo Blanch
Choay, F. (2007). Alegoria del Patrimonio. Gustavo Gili
Weil. S, (2014). Echar raíces. (2.a ed.). Editorial Trotta
Anne, C. (2002). Historia del Pensamiento Chino. Bellaterra.