El gesto que sigue caminando
Hay objetos que, cuando se vuelven valiosos, se inmovilizan. Se colocan en una vitrina, se separan del uso y se protegen del desgaste. Es una forma de conservarlos. Pero hay conocimientos que no sobreviven así. Porque no viven en el objeto, sino en el gesto que lo produce. Y el gesto tiene una condición muy simple: si deja de repetirse, desaparece.
En la historia de los oficios siempre ha sido así. Antes de existir manuales o tratados, el conocimiento se transmitía de cuerpo a cuerpo: mirando, probando, corrigiendo. La antropología del trabajo manual lo explica bien: los saberes del hacer nacen primero como prácticas corporales. La mano aprende antes que la palabra. Por eso, el oficio nunca ha sido una lista de instrucciones. Es un ritmo aprendido, un conocimiento que se forma en la repetición: primero repetir el gesto para después entenderlo antes de poder llegar a explicarlo, o más bien, a aplicarlo y desarrollarse.

Los investigadores del trabajo artesanal hablan precisamente de esto: el desarrollo de una habilidad no es lineal, sino rítmico, un movimiento constante entre hábito, corrección y refinamiento; ese ritmo es lo que sostiene un oficio.
Y ese ritmo es lo que nosotros llamamos EL PASO: una manera de nombrar algo muy concreto: el movimiento continuo de un gesto que atraviesa el tiempo y encuentra siempre nuevas formas de seguir caminando.
Hace tiempo que queríamos dedicarle tiempo a reflexionar de manera profunda sobre el hacer. Esa reflexión nos llevó a crear un concepto que pudiera abordar la profundidad de nuestro oficio, abarcando desde la perspectiva más tradicional a las nuevas vías de desarrollo que estamos implementando. Queríamos crear un concepto que fuera memorable, que hiciera sencilla la comprensión de todo lo que significa la creación de nuestros productos textiles, que si responden a algo, es a la complejidad de su ecosistema productivo. En ese divagar conceptual, encontramos que EL PASO, era la mejor síntesis para lo que hacemos.
Todos nuestros gestos y acciones implican movimiento.
En las travesías del campo, los pastores llaman paso al lugar donde el camino se abre y hay que decidir hacia dónde seguir. EL PASO, es por tanto, el ritmo del caminar, el compás que organiza el cuerpo, pero también puede ser y es, aquello que pasa de una generación a otra.

Este concepto alberga todas esas ideas tan características de nuestro proyecto en su esencia, que no es otra que la que se mueve, que se transmite, que continua. Y ese avanzar que es EL PASO es lo que más nos importa, ya que, hay cosas que solo pueden sobrevivir si siguen moviéndose, si siguen encontrando su ritmo independiente del camino que transiten. Estos cien últimos años, conforman un legado que preservamos con admiración y devoción a los que nos precedieron. No queremos encapsular su singularidad en una vitrina, el conocimiento que hemos heredado es parte de EL PASO, porque es gracias a ello que podemos seguir el ritmo del movimiento contemporáneo sin perder nuestras raíces. Es gracias a ello que podemos seguir creando los productos que disfrutas y que como a nosotros, te acompañarán toda la vida.
Además, hemos querido dividir el concepto en 3 ritmos distintos, ya que nos permite explicar su profundidad mucho mejor. Estos tres mundos, distintos entre ellos, pero que otorgan sentido global al conjunto, son complementarios y generan una secuencia que otorga a EL PASO una visión 360º. A estos ritmos los denominamos: a pie, en red, en uso.
A pie
El primer ritmo del gesto es el del cuerpo. A pie es donde el oficio aprende el tiempo real de las cosas: el paso de las ovejas por el campo, el paso de la lana por el agua, el paso del hilo por las manos.
El gesto se afina ahí, en la resistencia de la materia, en la repetición y en la atención. El cuerpo aprende a medir tensiones, pesos, temperaturas y texturas. Ese conocimiento no se escribe: se incorpora. Y por eso puede transmitirse, porque otro cuerpo puede repetirlo; para que otro cuerpo pueda ejecutarlo.
El sociólogo Richard Sennett escribió que el artesano extiende el ritmo del propio cuerpo hacia la mano y hacia el ojo. Y es exactamente ahí donde el gesto encuentra su precisión: en la repetición, en la resistencia de la materia y en la atención.
A pie refleja esas acciones, esos procesos en los cuales, nos encontramos en contacto con las fases más primigenias de toda la transformación textil.
En red
“Life is lived along paths.” — Tim Ingold
Hoy ese mismo gesto atraviesa también otro espacio para poder seguir caminando. Un espacio que antes no existía: la red.
Durante generaciones muchos oficios sobrevivieron en silencio, en talleres, en casas, en lugares concretos. Ahora ese gesto puede circular. No para cambiar su naturaleza, sino para seguir avanzando.
La red no sustituye al cuerpo, pero abre otra dimensión de transmisión. Permite que el gesto encuentre nuevas miradas, nuevas manos y nuevas comunidades. En cierto modo, lo que antes ocurría en el interior del taller ahora puede expandirse.
No para acelerarlo, sino para evitar que se detenga.
En red es ese espacio digital, virtual, interconectado. Ese lugar que crea comunidad a través de un conocimiento expandido. Por muchos motivos, en este proyecto creemos que las alianzas son clave, y aliarnos con el mundo digital, con la innovación y la tecnología, son ejes fundamentales de nuestro desarrollo. Queremos que nuestro legado centenario establezca un diálogo con las nuevas tecnologías para que, gracias a su conexión, consigan expandir y amplificar nuestro conocimiento y nuestra técnica, consiguiendo preservar aquello que originalmente era común.
En red, es el mundo digital, de nuestro hacer manual.

En uso
El gesto no termina cuando el objeto está hecho. Termina cuando entra en una vida.
El uso es la última fase de EL PASO. Porque las cosas hechas con las manos no están pensadas para permanecer intactas, sino para acompañar, para moverse con quien las lleva, para desgastarse y para transformarse.
Ahí el gesto vuelve a activarse fuera de nuestro taller convirtiendo cada uso en una forma de continuidad.
El uso es ese espacio en el que nuestros productos textiles son vividos, incorporados a la cotidianidad de otro que los hace suyos, siguiendo de algún modo, nuestra tradición en su rutina. En uso nos habla de cómo incorporar productos de calidad, que nos proporcionan salud y bienestar en nuestro día a día cuestionando además, cómo estamos viviendo; cómo queremos vivir.
“True beauty lives in things that continue to be used.” — Soetsu Yanagi
Hoy se inicia una nueva etapa en nuestro caminar: EL PASO.
Ojalá camines con nosotros y descubras que el gesto corporal que se hereda, cambia la vida al ser recibido.
La familia Wool4life